miércoles, 26 de marzo de 2008

Hamburguesa "marinera"

Siempre andamos detrás de que nuestros peques coman sobre todo de dos grupos de alimentos que se suelen "atascar" a la hora de comer: las verduras y el pescado. Hoy precisamente nos vamos a la playa... preparamos unas buenas hamburguesas por supuesto de carne "marina" o lo que es lo mismo de sano pescadito para nuestros "lobos de mar". ¡Qué aproveche!



Hamburguesas de Pescado.

Ingrediente: 1 filete de pescado blanco sin espinas (mejor si es congelado), 1 patata cocida y aplastada, 1 zanahoria rallada, 1/2 calabacín rallado, 1/4 de taza de queso rallado, 1/4 de taza de harina y aceite para freir las hamburguesas.

Preparación: Podemos cocer el pescado al vapor o en el microondas, después lo desmenuzamos y vigilamos que no se cuele ninguna espina, mezclamos bien con la patata, la zanahoria, el calabacín y el queso rallados. Añadimos poco a poco la harina y mezclamos hasta que coja na consistencia pastosa, de masa. Hacemos hamburguesas a poder ser "bajitas", si nos quedó muy pegajosa podemos pasarlas por harina, si no lo consideramos necesario pues no lo haremos...

Freímos casi como si fuera a la plancha, con muy poquito aceite de oliva y ya están. Las podemos acompañar de lo que más le guste a nuestro "chef" o preparar una hamburguesa típica... dependiendo del hambre que haya. ¡Y a disfrutar!

viernes, 14 de marzo de 2008

Vaya melenas...

Ha nacido con una melena importante y poco a poco, la mamá o el papá nota que va perdiendo pelo, no pasa nada, es algo absolutamente normal y muy común. Los bebés tienen una caída de pelo durante los primeros meses, sí, han leído bien. De hecho algunos se quedan peloncitos pero después poco a poco van recuperando su cabellera, de hecho pueden nacer con bastante pelo liso, por ejemplo y después de perderlo todo, ir recuperando una melena rizada o de un color más claro o más oscuro que el que tenían al nacer.
Es un proceso de lo más normal, se trata de ajustes hormonales en el pequeño organismo de nuestro hijo y por supuesto en el ciclo natural del pelo. Piense en usted mismo o misma, el pelo nace, crece, madura y se cae, en los adultos puede ser un proceso más lento e incluso... irreversible (sobre todo entre los caballeros)
El cabello es una de las señas de identidad de los peques y por supuesto de sus progenitores, las coletas, las horquillas, las moñas,... todos esos accesorios que consiguen que los más pequeños estén aún más guapos si cabe y sobre todo muy graciosos para sus papás y su familia. Pero para todo eso es importante cuidar su cabello incluso a esta temprana edad, tratar su cuero cabelludo con cariño y por supuesto utilizar productos adecuados. Un champú idóneo para la edad de nuestro pequeño, que evolucione según las necesidades de su cuero cabelludo, según el largo de su cabello, un champú que por supuesto debe ser de ph neutro. Habitualmente los productos infantiles se formulan para no agredir el pelo de los niños ni irritar sus ojos y habitualmente son también hipoalergénicos pero no conviene bajar la guardia y no está demás leer los ingredientes de estos productos.
También es bueno utilizar productos higiénicos que tengan un perfume suave o sin perfume porque aquellos que cuentan con olores más fuertes son más irritantes para la piel de nuestros hijos y por supuesto, pueden provocar incluso alergias en los niños más pequeños.
Después de pasados los seis meses de edad y dependiendo del largo del cabello de nuestro hijo o hija, podemos plantearnos el uso de un acondicionador específico para su cabello, para evitar los temidos “tirones” que a veces complican tanto el momento de peinar al pequeño aunque también tendríamos que tener muy en cuenta la comodidad de nuestro hijo y por ejemplo, el calor que puede darle el cabello más largo en determinadas temporadas (verano por ejemplo) y no sólo movernos por motivos meramente estéticos.
Es importante que después del baño sequemos convenientemente el cabello de nuestro hijo porque un exceso de humedad en el mismo puede desembocar en una micosis en el cuero cabelludo, se trata de un proceso que podemos hacer con una toalla suave y con movimientos lentos que relajen al pequeño y sobre todo que no le asusten.
Llega el momento de peinar “la melena” y para eso lo mejor un cepillo de cerdas suaves o un peine de dientes separados y por supuesto de puntas redondeadas, se trata eso sí de objetos que dada la edad de nuestro bebé es conveniente sean exclusivos suyos, que no los utilice nadie más en la familia para prevenir posibles micosis o si hay un hermano mayor, para prevenir incluso los incómodos piojos.

jueves, 13 de marzo de 2008

Ayudándoles a aprender... jugando

Desde que nace o incluso.... desde antes de nacer, nuestro hijo siempre, siempre está aprendiendo, nosotros podemos ayudarles, podemos facilitarles el aprendizaje e incluso podemos hacer que sea tan positivo como divertido, casi nada. Hay que tener en cuenta que el cerebro de nuestros hijos, no termina de crecer simplemente por el hecho de haber nacido, de estar aquí con nosotros. Los bebés nacen con una cantidad enorme de células en su cerebro que durante los tres primeros años de vida deben ir interconectándose unas con otras, unas conexiones que nos ayudan a ir controlando lo que pensamos y por supuesto, lo que hacemos.
La receta es bien sencilla, nosotros les facilitamos algunos de los ingredientes principales pero después, las dosis y la imaginación siempre, siempre corre de su cuenta....
Ponga a su alcance cosas con las que pueda jugar y no se trata siempre de que sean juguetes típicos o al uso, sino objetos que llamen su atención, utensilios que sean seguros, que pueda meterse a la boca, que pueda coger, manipular, que no sean peligrosos para él.
Ponga cerca cosas que pueda y que quiera mirar, un móvil de colores vivos por ejemplo, incluso fotos de caras de la familia o dibujos con colores llamativos, objetos que llamen su atención.
Háblele, cuéntele cosas, lo que hace, lo que piensa, cuéntele cuentos, no crea que él no le entiende... su bebé le entiende a su manera y eso ahora es muy importante.
Llévele a diferentes lugares incluso dentro de la propia casa, si es fuera mejor, que descubra sitios nuevos, sonidos nuevos, olores nuevos,...
Acarícielo, abracelo, toquele que él sepa siempre que sus papás le quieren le protegen, le tranquilizan, le responden cuando necesita algo porque si le llama, si llora, puede estar seguro de que es por algo. Los bebés crean un lazo muy fuerte con aquellas personas que les cuidan con ternura y con amor, de hecho así pueden desarrollar un aprendizaje más rápido.
Incluso de adultos podemos seguir aprendiendo así que no menosprecie la capacidad de aprendizaje de su hijo porque simplemente sea pequeño porque para que lo sepa, el cerebro de su hijo ahora trabaja más rápido que el suyo... aunque no se lo crea.

Pero no se agobie ni le agobie, no se preocupe en exceso del cerebro de su bebé, quizás sea mejor mostrarle que le quiere y no obsesionarle con un aprendizaje que si deja de ser divertido también deja de ser positivo. No se trata de disponer del juguete más caro o el video más rebuscado sino de proporcionarle más tiempo a su pequeño, un tiempo de cariño y de tutela.

La temida infertilidad...


No cabe duda de que engendrar una nueva vida nos llena de grandes satisfacciones pero también es cierto que no conseguirlo nos puede llenar de frustración y tristeza. La falta de capacidad reproductiva, la infertilidad, supone un gran problema para quienes la padecen y una de las causas más importantes de infelicidad en una persona y en una pareja. Una necesidad que siempre requiere de ayuda especializada para poder ser superada.
En los últimos años los avances en técnicas de fertilidad han sido imparables, han aparecido nuevas técnicas, hay nuevas posibilidades, hay mejores tratamientos,... de todo ello es imprescindible buscar una buena y adecuada información cuando nos queremos enfrentar a un problema como este y la familia o los amigos a pesar de las buenas intenciones que puedan tener, no siempre están bien informados.
La infertilidad, bien masculina o femenina, se define como la imposibilidad de una pareja para lograr la concepción, algo que por cierto es bastante complicado ya en condiciones normales por lo que cualquier interacción puede hacer de la concepción casi una “misión imposible” para la que es bueno y positivo buscar ayuda profesional.
La OMS calcula que entre un 10 y un 15% de las parejas a nivel mundial tiene algún tipo de problema relacionado con su fertilidad, hablamos de escala mundial, o lo que es lo mismo, hablamos de entre 60 y 80 millones de personas, es algo mucho más frecuente de lo que podríamos pensar. Además, según esta misma organización se está produciendo un aumento progresivo aunque aún no se puede localizar un factor específico sí se barajan distintas opciones como el aumento de la edad a la que las parejas deciden tener su primer hijo, la mayor incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes que dejan secuelas en la edad adulta (principalmente en la mujer), la polución medioambiental y el tan traído y llevado estrés de nuestra vida diaria, serían algunos de los culpables del aumento de la infertilidad en las parejas de todo el mundo.
Siempre hablamos de “las parejas”, dejando muy claro que no se trata de una patología exclusiva de uno de los dos sexos aunque en cada uno se desarrolla de una manera distintas como era de esperar. Las causas más frecuentes de infertilidad femenina, se relacionan con trastornos de ovulación y anomalías anatómicas mientras que entre las causas que afectan a los varones destacan sobre todo la disminución en la cantidad de los espermatozoides así como las alteraciones de la calidad y la funcionalidad de estos, en estas causas pueden intervenir factores hormonales, genéticos, inmunológicos o inflamatorios.
Para plantear la posibilidad de solución de este problema lo más importante es acudir a un medico que realice una evaluación simultánea de la pareja, la mayor parte de los casos se tratan con medicamentos o cirugía.
Para mayor información:


miércoles, 12 de marzo de 2008

Una tristeza incontrolable...

Han sido nueve meses de estar poco a poco subiendo una empinada cuesta que de pronto, en cuestión de horas ha terminado siendo una montaña rusa. Nuestro cuerpo ha tenido nueve meses de adaptación y han terminado en un momento, en el momento del parto, es normal que todo ande un poco desajustado, por llamarlo de una manera más científica y más sesuda, es normal que andemos un poco deprimidas, se trata de la tradicional depresión postparto.
Entre un 60 y un 80% de las mujeres que acaban de parir llegan a padecer este problema, se trata de una leve tristeza que puede comenzar a los pocos días de la llegada del bebé. La mujer está sensible, ansiosa, quizás desbordada por las nuevas necesidades, cansada y todo eso desemboca en una tristeza que no dura más que lo que tardan nuestras hormonas en regresar a la normalidad. Con el trascurso de los días las aguas regresan a su cauce. Sí es cierto que en torno al 20% de las mamás pueden desarrollar este estado de tristeza y depresión durante una temporada más larga de lo habitual por lo que nunca está de más consultar con el médico.

Como decíamos más arriba son numerosos los factores que provocan este tipo de depresión, muchos de ellos son circunstanciales que se solucionan con la readaptación de las costumbres y de los hábitos familiares, cuando las rutinas vuelven a establecerse la situación vuelve a hacerse controlable. Además por supuesto están los también mencionados trastornos hormonales, bioquímicos, psicológicos,... que también se suelen solventar a la par que los ambientales sin producir mayores problemas ni secuelas en condiciones normales.

Lo más importante es saber que poco a poco la situación se va a hacer controlable, hay que serenarse y marcarse objetivos sensatos, es muy recomendable disfrutar de la nueva situación, de la llegada del bebé, seguro que si revisamos las prioridades algunas no son tan importantes, reduzcamos la lista y relajémonos un poco más.

Descansar ayuda a tomarse las cosas con otro aire e incluso con más fuerzas algo nada desdeñable en una situación como esta y el diálogo, hablar de lo que se está viviendo, de lo que se está sintiendo, de lo que se está disfrutando y también padeciendo (que hay de todo...) con nuestra pareja, con amigos, con familiares que nos puedan entender, con los que podamos desahogarnos y que no obligatoriamente tengan ni que darnos consejos ni que reprendernos... a veces las mejores intenciones no son las que más nos ayudan en situaciones nuevas como puede ser la llegada de nuestros pequeño...

Y no todo es controlable eso es algo que tenemos que aprender desde este momento, somos personas informadas, sabemos lo que es la depresión postparto y aún así.... unas lagrimitas a veces tampoco vienen mal... para que nos limpien la mirada.

Cómo y con qué juegan nuestros peques...


“Bicheando” por la red hemos descubierto una página creada hace unos cinco años por la Fundación Crecer Jugando, se trata de ludomecum.com, no es solo un buscador que tampoco estaría mal ya que cuenta con más de 1500 juguetes distintos ordenados por categorías, es que además podemos encontrar documentación interesante sobre el mundo infantil como un consultorio online, fichas sobre el fabricante, las edades más recomendables, las capacidades que favorece en el niño,...
Se pueden buscar juguetes según tres categorías:
A) Educación social: en este ámbito se pone a disposición de educadores y pedagogos herramientas cómodas y útiles para trabajar jugando con los más pequeños
B) Educación escolar: aquí se centra en los objetivos marcados por la Ley General de Educación relacionando los juguetes con esos objetivos a conseguir, aprendiendo y jugando al mismo tiempo.
C) Familia: se trata de un apartado creado específicamente para padres y familiares, para que hablen el mismo idioma que sus hijos en lo que a juguetes se refiere, además cada ficha de cada producto tiene incluso un acceso directo para su compra.

Se trata sin duda de una web que a tener muy en cuenta a la hora de jugar y de saber a qué y cómo juegan nuestros hijos.

Cómo crecen nuestros peques.

Cada niño, como cada adulto, no cabe duda de que es un mundo y cada uno tenemos un ritmo determinado. En torno al crecimiento esto también se cumple. No deberíamos ponernos a hacer comparaciones sobre la evolución de nuestro bebé con la evolución del bebé de la vecina...
Cada uno tiene unas habilidades más desarrolladas pero no por eso el otro es más torpe o más lento o el nuestro va más adelantado o atrasado, no se trata de eso.
Es cierto por otra parte, que podemos tener en cuenta las conocidas “cuatro leyes del desarrollo” a la hora de valorar en particular cómo se va desarrollando, cómo va evolucionando e incluso “madurando” nuestro bebé.
Teniendo esto en cuenta podemos plantearnos el estímulo, por ejemplo, de los músculos más cercanos al cerebro ya que estos son los primeros que maduran porque son los que permiten que el bebé gire la cabeza, el cuello y mueva la cabeza antes de conseguir aprender a girar su rígida cintura, se trata casi casi de ayudarle a mantener al día su curiosidad, algo sumamente importante.


Los músculos más grandes suelen dominarlos antes que los músculos pequeños, es la psicomotricidad más básica la que antes trabajan y por tanto antes dominan, la psicomotricidad fina llega después. Primero controlarán el movimiento de sus brazos, después de sus manos y por último de sus dedos. El bebé primero aprende a agarrar y después aprende a soltar, porque primero controla los músculos flexores y después los extensores.
Es indiscutible que por otro lado, la falta de cariño y de cuidados afecta al desarrollo de todos los bebés, tanto desde el punto de vista psicológico como físico.


Según estudios realizados por especialistas, los niños criados en un entorno familiar de cariño y cuidados generan mayores niveles de hormonas involucradas en la formación de las relaciones sociales que aquellos que tuvieron la desgracia de crecer en instituciones públicas como orfelinatos. Cuando existe contacto físico del menor con su madre en un entorno de respeto, cuidado y ternura, el pequeño aumenta sus niveles hormonales de oxitocina o vasopresina, hormonas esenciales durante los primeros años de vida de cualquier persona para la formación de patrones cerebrales vinculados con el manejo del estrés y las relaciones sociales.

Así que si queremos que nuestros peques crezcan y se desarrollen a su ritmo lo más importante siempre es lo mucho y lo bien que les sepamos demostrar que les queremos, que nos preocupan y que son quizás lo más importante para nosotros. El amor ya se sabe, mueve montañas.