jueves, 11 de diciembre de 2008

Un culpable maravilloso

Aquí está el culpable de las laaaaargas vacaciones que nos hemos tomado.... se llama Ariel y es un bichillo y un amor, como todos los bebés.
Ya estamos de vuelta, a partir de ahora a vernos y a leernos mucho, gracias por seguir ahí.

jueves, 27 de marzo de 2008

Miguel Hernández, "El Niño Yuntero"

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como la guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.



Miguel Hernández, "El Niño Yuntero"

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como la guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.


Llegó el momento de la monitorización

Se va acercando el momento del nacimiento y los controles se hacen más frecuentes y más exhaustivos, puede incluso que eso llegue a agobiarte o a asustarte si es la primera vez pero no tiene por qué, siempre es mejor conocer cómo va el proceso y así evitar cualquier posible sorpresa en el último momento.
Desde la semana 37 de gestación se empieza a realizar con una periodicidad semanal la monitorización fetal.
La monitorización fetal es una técnica de control que se emplea durante el embarazo y después también durante el proceso del parto. Se colocan dos detectores en el abdomen de la embarazada y se recoge de este modo la frecuencia cardiaca fetal y las posibles contracciones uterinas, si este registro da un resultado normal viene a indicar que no existe sufrimiento fetal, por ejemplo, si durante este control el feto tiene hipo... es buena señal, está a gusto en el vientre materno.
Durante el parto se debe realizar este mismo registro aunque ahora los detectores no son abdominales sino que se aplican por el cuello del útero directamente sobre el feto, en su cuero cabelludo para ser más exactos y sirven para ir interpretando por el personal médico a lo largo del proceso la existencia o no de sufrimiento fetal.
Existen posiciones que le defienden y otras que la desprecian, según la OMS, por ejemplo, no debería emplearse en partos en los que no exista un alto riesgo ya que provoca el aumento del número de intervenciones sin que exista un claro beneficio ni molestias innecesarias para la madre.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Lactancia Materna: Cuidados del Pecho

Estamos en una de las etapas en las que de una forma más inconsciente menos nos preocupamos de nosotras mismas y eso no es bueno.
En pleno proceso de lactancia materna el cuidado de nuestro pecho debe ser algo prioritario y a lo que debemos dedicar unos minutos diariamente por nuestro propio bien y por el de nuestro hijo.
Para empezar, la higiene del pecho es clave en esta etapa, sobre todo la zona de la areola y el pezón, no cabe duda de que la ducha diaria es imprescindible y también suficiente aunque es recomendable no aplicar jabón o sustancias que puedan irritar una zona ya de por sí delicada y durante esta época aún más.
Después del lavado y secado de la zona es conveniente colocar un disco de celulosa que se debe cambiar con cierta frecuencia por razones obviamente higiénicas también.
Es recomendable emplear sujetadores o sostenes que no opriman el pecho aunque sí deben sostenerlo con firmeza, con seguridad y sobre todo con comodidad para la madre.
Pueden aparecer grietas en los pezones, es una dolencia muy común durante los primeros días de la lactancia, es dolorosa y no debe ser ignorada. Suelen producirse porque la posición de tu bebé al mamar no es la más adecuada para los dos, busca algún cambio ligero, colócale de forma que siga siendo cómodo para él pero que también lo sea para ti. La boca de tu bebé tiene que “agarrar” no sólo el pezón sino gran parte de la areola, de verdad, así será más fácil para él sacar alimento y mejor para tus doloridos pechos. Seguro que tu matrona o en la farmacia pueden ofrecerte alguna pomada específica para ayudar a cerrar las grietas sin tener que renunciar a la lactancia de tu bebé.
Se puede producir también una congestión cuando hay un exceso de producción de leche, suele ocurrir durante las primeras semanas de lactancia. El pecho se endurece y llega incluso a doler, para aliviarte puedes sacar tú algo de leche hasta que baje esa congestión antes de dar el pecho al bebé o entre dos tomas, cuando notes que lo necesitas. Suele ser algo temporal siempre que lo controles, si crees que necesitas ayuda nunca dudes en acudir a tu matrona o ginecóloga.
De hecho, por esta congestión se puede llegar a producir un bloqueo del pecho en alguno de los conductos, lo mejor sigue siendo vaciarlo o bien con “la ayuda” de tu bebé durante las tomas, o bien con procedimientos manuales que puedes aplicar tú misma.
Una mama congestionada, un conducto bloqueado al que no se ha dado una buena solución pueden llegar a desembocar en una infección, la llamada mastitis, suele ir acompañada de fiebre y es preciso que consultes con tu médico cuanto antes, te puede recetar antibióticos y te puede aconsejar cuál es la forma mejor para vaciar ese pecho, ya que puede darse sólo en una mama o en las dos en el peor de los casos.
Consolidar la lactancia, volver a casa y pasado el tiempo volver al trabajo son periodos que necesitan invariablemente del apoyo, del cuidado, de la implicación y de la ayuda de tu pareja. Es cierto que la mayor parte de los hombres no cuentan con un nivel de conocimientos sobre lactancia adecuados, por lo que es importante que se involucren durante el embarazo, que se informen junto a sus parejas, ya que se trata de un “juego” (el de ser padres) en el que todos deben participar y disfrutar.

... y mamá pasados los 30'.

Cada vez son más las mujeres que deciden ser madres no sólo pasada la treintena sino cercanas a los cuarenta años, hablamos de una de cada cinco, una cifra que en la mayoría de los casos viene acompañada de embarazos y bebés saludables, sin complicaciones en la mayoría de los casos, relacionadas con la edad de la gestante.
Pero sí es cierto que las mujeres por encima de los treinta y cinco años tienen algunos riesgos especiales por culpa de la edad. Por lo general a partir de los treinta empieza a bajar la fertilidad femenina, cuesta más tiempo y más intentos conseguir el embarazo deseado. Según los estudios realizados por expertos estamos hablando de un tercio de las mujeres de entre 35 y 39 años, las que tienen problemas de fertilidad aunque también es cierto que muchos de estos problemas pueden ser tratados con éxito en las consultas de los especialistas.
Y según estos mismos estudios, igual que es más difícil conseguir el embarazo también es más fácil conseguir que vengan mellizos siempre que se tenga que recurrir a la ayuda de un tratamiento de fertilidad, que de una sola vez se sea madre por partida doble... todo tiene su lado bueno ¿no? ya que la edad no acompañaría para un segundo embarazo... pues ya tenemos la parejita desde el primero... toda una alegría y quizás para algunas también un buen susto...
El síndrome de Down es el más común de los defectos congénitos cromosómicos y las madres gestantes que han pasado los treinta y cinco años, tienen mayores probabilidades de dar a luz un bebé con un defecto congénito relacionado con los cromosomas. Para saber si existe este problema lo que recomiendan los médicos, los obstetras y ginecólogos, es la realización de pruebas prenatales como son la amniocentesis y la muestra del villus coriónico (CVS), se trata de dos pruebas que presentan un riesgo de aborto espontáneo muy reducido pero que tiene que ser tenido en cuenta por la mamá gestante.
Las mujeres de más de 35 años, también tienen más probabilidades de tener un problema relacionado con su salud que comenzara antes de su embarazo, como puede ser la hipertensión arterial, la diabetes mal controlada,... por eso si siempre se ha de acudir al médico cuando se plantea seriamente la idea de concebir, aún más cuando la edad de la gestante ha pasado la treintena para evitar o controlar en la medida de lo posible todos aquellos factores de salud de la madre que van a poder influir de una forma negativa en la futura salud del nuevo hijo. Sin duda una gran responsabilidad no carente de alegrías y recompensas.

Ser papá pasados los 40'...

A priori podría pensarse que los hombres, los varones, no tienen un límite marcado por su edad a la hora de engendrar un hijo, por ello muchos se convierten en papás pasados los cuarenta años, pero existen factores de diversa índole que pueden jugar en su contra. El sistema reproductivo tanto de hombres como de mujeres es evidente que envejece según pasa el tiempo, lo cual no deja de ser normal y obvio.
La decisión de concebir un hijo siempre es muy importante y es imprescindible reflexionar, pero cuando se plantea la posibilidad de hacerlo a una edad madura debe analizarse esta decisión, esta responsabilidad, muy fríamente.
Es importante analizar la cantidad y la calidad del esperma que va a fertilizar al óvulo y es más que recomendable hacer un examen de próstata para descartar cualquier posible anomalía o patología. Pasados los 40 esta glándula tiene más riesgos de contraer nuevas enfermedades que es conveniente prevenir.
La disfunción eréctil sería otro factor que puede dificultar la capacidad reproductiva del varón, esta puede darse por hipertensión arterial, diabetes o colesterol alto, factores de riesgo que deben ser controlados para prevenir posibles dolencias o patologías y aún más si se está prensando en engendrar una nueva vida.
Visto lo visto la edad reproductiva de los hombres puede ser muy larga, incluso se conocen casos de señores que han sido padres pasados los cincuenta e incluso los sesenta años de edad pero ¿y los factores psicológicos?¿y la relación con sus hijos?¿qué vínculos se van a poder establecer?

La llamada brecha generacional entre padre e hijo es muy grande cuando la diferencia de edad es tan notable y eso es evidente que va a acarrear problemas de cara al futuro.

La etapa de la adolescencia que habitualmente ya es conflictiva de por sí, cuando la distancia generacional es tan notable, se hace especialmente difícil para ambos padre e hijo. Los papás más mayores se suelen comportar de una forma menos tolerante, son más sobreprotectores, más celosos y les cuesta más responder a las necesidades generacionales de sus hijos.